RADIOTERAPIA
¿Qué es?
A lo largo de nuestra vida estamos expuestos a múltiples tipos de radiaciones. La mayor parte de ellas son ambientales y provienen de fuentes naturales (como el suelo, el aire, el agua y los alimentos).
Además existen otras que recibimos en las diferentes exploraciones radiológicas usadas para el diagnóstico de enfermedades, como son las provenientes de las radiografías o el TC.
Desde el descubrimiento de los rayos X, hace ya unos cien años, las radiaciones se han aplicado cada vez más en medicina.
Su utilización en el tratamiento de distintas enfermedades ha dado lugar a la aparición de una nueva especialidad médica denominada oncología radioterápica. Su objetivo fundamental es tratar enfermedades tumorales con radiaciones. Es frecuente que numerosos pacientes reciban radioterapia como parte de la terapia oncológica.
La radiación es un proceso discontinuo formado por energía que lleva asociado una onda electromagnética. La radiación incide sobre las células alterando su ADN (material genético), que controla la división celular.
El ciclo celular se compone de diferentes fases. En la primera fase (G1) la célula crece; tras esta comienza la siguiente etapa (S), en la que se produce la síntesis del ADN. En la siguiente fase (G2) la célula se prepara para la división celular. Luego los cromosomas se separan (mitosis, M) y la célula se divide en dos células hijas. Tras esto, las células vuelven a la fase G1, completando de esta forma el ciclo celular. En ocasiones pueden salirse de éste y entrar en un estadio de descanso (G0).
Una célula es más o menos radiosensible dependiendo de la duración del ciclo de la división; ya que las radiaciones dañan la célula fundamentalmente cuando está dividiéndose activamente.
¿Cuándo se administra?
La radioterapia se emplea como terapia exclusivamente local o loco-regional (cuando se incluyen los ganglios cercanos al tumor). Es decir, trata el cáncer en su lugar de origen. Su objetivo puede variar en función de cuándo se administra.
Efectos secundarios
La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento. Como consecuencia pueden aparecer diferentes efectos secundarios.
Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores. Influyen en su aparición: la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona.
De hecho, en algunos pacientes se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más importantes, siendo necesario administrar tratamiento médico complementario para su control.
FATIGA o CANSANCIO: Es frecuente que durante el tratamiento, el paciente se encuentre más cansado de lo habitual. Suele ser consecuencia del propio tratamiento, de otras terapias asociadas, y del desplazamiento diario al hospital.
Esta sensación de cansancio es temporal , y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia.
Algunas personas continúan realizando sus tareas normales, pero es aconsejable que se descanse unas horas tras recibir la sesión.
Alguna de las siguientes Recomendaciones pueden servir de ayuda para sentirse mejor:
- Descanse todo lo que necesite. Duerma por lo menos 8 horas por la noche y duerma la siesta.
- No haga esfuerzos, ahora no es el momento de demostrar que usted puede con todo.
- Limite sus actividades. Haga sólo lo que sea más importante para usted.
- Solicite ayuda, si la necesita, a sus familiares y amigos (para actividades como hacer la compra, cuidar de los niños, hacer la comida, etc.)
- Lleve una dieta sana y equilibrada.
- Recuerde que el cansancio es debido al tratamiento, no a que la enfermedad evolucione desfavorablemente.
CAMBIOS EN LA PIEL: La piel del área tratada puede sufrir alteraciones a lo largo del tratamiento, muy similares a una quemadura solar.
Tras dos o tres semanas de radioterapia aparece una coloración rojiza o eritema en la piel de la zona. Según avanza el tratamiento, ese área va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura. Suele desaparecer en uno o dos meses tras finalizar la terapia.
La radioterapia puede producir dermatitis más severas, que requieran tratamiento específico por parte del personal sanitario. Aunque es muy poco frecuente con las técnicas actuales. Esto se puede dar en algunas ocasiones, generalmente debido a la susceptibilidad individual y según la zona de la piel (sobre todo pliegues).
Es fundamental tener un cuidado especial de la zona desde el momento de inicio del tratamiento.
Conviene conocer las siguientes Recomendaciones para minimizar los efectos secundarios que puedan aparecer:
- No se aplique ningún tipo de crema, pomada o loción sobre la zona sin consultarlo previamente con el personal sanitario.
- No se cubra la zona de tratamiento con esparadrapo, tiritas, etc., ya que al tratar de despegarlos, puede lesionarse la piel.
- Es conveniente que se lave la piel sobre la que se va a recibir tratamiento sólo con agua, evitando jabones. En caso de radioterapia sobre algún pliegue (como la ingle, axila, etc.) es importante dejar esa zona al aire, procurando que esté muy seca.
- Para secar la piel de la zona de tratamiento, hágalo suavemente con pequeños toques.
- Si la axila está incluida en el área a tratar, no es conveniente la depilación ni la aplicación de desodorante.
- En caso de recibir radioterapia en la cabeza y el cuello, es recomendable que se afeite con maquinilla eléctrica, evitando las cuchillas. No se aplique loción para después del afeitado.
- Es importante que evite lesiones (rasguños, cortes en la piel, etc.) en el área del tratamiento.
- Cuidado con el sol : Las áreas tratadas con radioterapia son muy sensibles al sol. Por tanto es conveniente que no las exponga a él, al menos durante el primer año tras finalizar el tratamiento. Se deben utilizar cremas solares, gorros, camisas de manga larga, etc. Pueden ayudar a reducir la exposición solar sobre la zona radiada.
- Es aconsejable que utilice ropa adecuada : Debe ser poco ajustada. Hay que evitar prendas con elásticos sobre la piel de la zona de tratamiento, pues el roce continuo puede erosionarla fácilmente. Utilice ropa de fibras naturales, ya que son menos irritantes y más cómodas.
- Si necesita una prótesis externa de mama, es conveniente utilizarla lo menos posible durante el tratamiento.
NAUSEAS y VÓMITOS: Algunos pacientes pueden presentar náuseas que, a veces, ocasionan el vómito. En caso de que aparezcan, consulte a su médico para que pueda recetar el tratamiento más adecuado.
PÉRDIDA DE APETITO y PESO: Puede ser consecuencia de las náuseas, de los vómitos o de las diarreas. Suele recuperarse tras el tratamiento.