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Febrero 14, 2009:
se realizo un evento en el Malecón de Salinas, para concientizar al público.

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RADIOTERAPIA

¿Qué es?

A lo largo de nuestra vida estamos expuestos a múltiples tipos de radiaciones. La mayor parte de ellas son ambientales y provienen de fuentes naturales (como el suelo, el aire, el agua y los alimentos).

Además existen otras que recibimos en las diferentes exploraciones radiológicas usadas para el diagnóstico de enfermedades, como son las provenientes de las radiografías o el TC.
Desde el descubrimiento de los rayos X, hace ya unos cien años, las radiaciones se han aplicado cada vez más en medicina.

Su utilización en el tratamiento de distintas enfermedades ha dado lugar a la aparición de una nueva especialidad médica denominada oncología radioterápica. Su objetivo fundamental es tratar enfermedades tumorales con radiaciones. Es frecuente que numerosos pacientes reciban radioterapia como parte de la terapia oncológica. 

La radiación   es un proceso discontinuo formado por energía que lleva asociado una onda electromagnética. La radiación incide sobre las células alterando su ADN (material genético), que controla la división celular.


El ciclo celular se compone de diferentes fases. En la primera fase (G1) la célula crece; tras esta comienza la siguiente etapa (S), en la que se produce la síntesis del ADN. En la siguiente fase (G2) la célula se prepara para la división celular. Luego los cromosomas se separan (mitosis, M) y la célula se divide en dos células hijas. Tras esto, las células vuelven a la fase G1, completando de esta forma el ciclo celular. En ocasiones pueden salirse de éste y entrar en un estadio de descanso (G0).

Una célula es más o menos radiosensible dependiendo de la duración del ciclo de la división; ya que las radiaciones dañan la célula fundamentalmente cuando está dividiéndose activamente.

¿Cuándo se administra?

La radioterapia se emplea como terapia exclusivamente local o loco-regional (cuando se incluyen los ganglios cercanos al tumor). Es decir, trata el cáncer en su lugar de origen.  Su objetivo puede variar en función de cuándo se administra.

Efectos secundarios

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento. Como consecuencia pueden aparecer diferentes efectos secundarios.


Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores. Influyen en su aparición: la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona.


De hecho, en algunos pacientes se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más importantes, siendo necesario administrar tratamiento médico complementario  para su control.

FATIGA o CANSANCIO: Es frecuente que durante el tratamiento, el paciente se encuentre más cansado de lo habitual. Suele ser consecuencia del propio tratamiento, de otras terapias asociadas, y del desplazamiento diario al hospital.


Esta sensación de cansancio es temporal , y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia.


Algunas personas continúan realizando sus tareas normales, pero es aconsejable que se descanse unas horas tras recibir la sesión.

Alguna de las siguientes Recomendaciones pueden servir de ayuda para sentirse mejor:

CAMBIOS EN LA PIEL: La piel del área tratada puede sufrir alteraciones a lo largo del tratamiento, muy similares a una quemadura solar.

Tras dos o tres semanas de radioterapia aparece una coloración rojiza o eritema en la piel de la zona. Según avanza el tratamiento, ese área va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura. Suele desaparecer en uno o dos meses tras finalizar la terapia.

La radioterapia puede producir dermatitis más severas, que requieran tratamiento específico por parte del personal sanitario. Aunque es muy poco frecuente con las técnicas actuales. Esto se puede dar en algunas ocasiones, generalmente debido a la susceptibilidad individual y según  la zona de la piel (sobre todo pliegues).

Es fundamental tener un cuidado especial de la zona desde el momento de inicio del tratamiento.

Conviene conocer las siguientes Recomendaciones para minimizar los efectos secundarios que puedan aparecer: 

NAUSEAS y VÓMITOS: Algunos pacientes pueden presentar náuseas que, a veces, ocasionan el vómito. En caso de que aparezcan, consulte a su médico para que pueda recetar el tratamiento más adecuado.


PÉRDIDA DE APETITO y PESO: Puede ser consecuencia de las náuseas,  de los vómitos o de las diarreas. Suele recuperarse tras el tratamiento.